Criatura "comelenguas" en El Suyatal

lunes, 20 de enero de 2014
Una extraña criatura que recorre la comunidad de El Suyatal, Cedros, Francisco Morazán, aterroriza a sus habitantes. Está acabando con la vida de pequeños caballos, las vacas y sus crías; a algunos los deja sin la lengua, a otros con un hueco en la panza y sin las vísceras.
En la hacienda Los Sauces, Elías Estrada contó que el presunto Chupacabras no dejó huellas cuando mató a sus terneros.
En la hacienda Los Sauces, Elías Estrada contó que el presunto Chupacabras no dejó huellas cuando mató a sus terneros.
Todo el ganado muerto presenta en su cuerpo un solo orificio, sin señales de forcejeo ni vestigios de sangre. Ni siquiera se escucha ruido alguno al momento del ataque. El rasgo más característico es que el misterioso “asesino” les succiona toda la sangre sin dejar ni una sola huella.
Otra forma en que mata a las vacas es comiéndoles únicamente la lengua, dejando intacto el resto del cuerpo.
El Suyatal es una antigua comunidad ubicada al norte del municipio de Cedros y ocupada por unos 2,000 habitantes, que en su mayoría se dedican a la ganadería y a la siembra de maíz, frijoles y café. A eso de la 1:00 de la madrugada, las mujeres se levantan a preparar la comida para que los hombres lleven a sus potreros.
Sin embargo, ahora la gente no realiza sus faenas diarias en paz, pues está horrorizada ante las macabras escenas que deja el extraño ser…
Muchos suponen que se puede tratar de un perro salvaje, un ave de pico puntiagudo, un tigrillo y ¿por qué no?, ¡un extraterrestre! También hablan del mítico Chupacabras, ese personaje al que creyeron un simple cuento, pero que ahora pareciera ser una realidad.

MATANZA EN POTREROS
El furtivo animal, en las últimas semanas, comenzó a hacerse sentir en este sector de Cedros al atacar aves de corral. Luego, los pobladores encontraron armadillos, conejos y tacuazines descuartizados.
Una cría de caballo y dos terneros fueron las siguientes víctimas en la hacienda Los Sauces de esa localidad. El propietario de los pequeños bovinos, Elías Estada, se quedó mudo la mañana de un jueves de enero cuando en el corral frente a su casa encontró uno de los terneros de seis meses sin las vísceras y el resto del cuerpo sin ninguna lesión.
Con una rama, uno de los pobladores le abrió la boca a una de las vacas muertas para mostrar que no tenía lengua.
Con una rama, uno de los pobladores le abrió la boca a una de las vacas muertas para mostrar que no tenía lengua.
“No lo podía creer, porque a los terneros, con otros más, los dejé a encerrados la tarde anterior y cuando amaneció fui al corralito ¡y los miré todos descuartizados, sin vísceras!, solo les dejó la piel, pero no había sangre ni sentí un mal olor. Luego llevé a la madre del becerro para que mirara a su hijo que ya estaba muerto”, relató don Elías.
Prosiguió contando que “eso fue un jueves, pero al siguiente jueves el depredador volvió en la noche y atacó el otro ternero. Y lo mismo: le sacó las vísceras y lo dejó entero, sin sangre, y yo estaba durmiendo aquí cerca y no se escuchó nada”.
El dueño del ganado no encontró una forma de explicar cómo ese raro agresor puede devorar un animal sin hacer ruido y no dejarle ni una gota de sangre.
Además, dijo que le causó mucho dolor ver los “animalitos” devorados, las vacas corriendo desesperadas por todos los rincones, “y lo que más me dolía era que en la noche andaban buscando a sus crías”.
Al día siguente, don Elías compró un perro de raza labrador y lo dejó en el corral, con los otros terneros. Hasta el momento, no ha perdido otro semoviente.
“Lo que sí me preocupó una noche de estas, es que el ganado lo tenía en ese pasto y saltó el cerco y se vinieron para la casa, como que si hubieran visto algo que los asustó y aquí andaban casi en la madrugada”.
El ganadero recordó que antes del incidente de los terneros, un caballo recién nacido le apareció con un agujero en el cuello, que casi le cruzaba de un lado a otro, pero afortunadamente le buscaron tratamiento y logró sobrevivir.
INÚTIL BÚSQUEDA
Los pobladores del Suyatal están asustados y temen que el misterioso animal arraste con todo el ganado.
Los pobladores del Suyatal están asustados y temen que el misterioso animal arraste con todo el ganado.
Cansados de los ataques, los pobladores de El Suyatal han salido a buscar al presunto chupacabras con escopetas, rifles, palos y pistolas, para atraparlo. Lamentablemente, siempre regresan con las manos vacías pensando que se fue lejos. Sin embargo, días después vuelven a descubrir a sus animales sin lengua, sin sangre o sin vísceras.
Los atracos son continuos. Ultimamente, el tenebroso animal le mató dos vacas a una familia; las habían dejado en un potrero cercano a la comunidad, pero su sorpresa fue enorme cuando un fin de semana las encontraron muertas.
La pobladora Suya Banegas dijo que “nosotros creíamos que alguien les había pegado un tiro, pero cuando nos fuimos, en la tarde, miramos que no tenían ninguna herida en todo el cuerpo y solo la lengua les faltaba”. Dijo que los animales eran de su hijo Anthony Valle y de su hermano Rudy Raudales.
“Lo extraño es que los cipotes pasaron en la mañana y ahí estaba la vaca que estaba preñada y también la ternera, pero estaban tristes, y después en la tarde ya estaban muertas”, relató, suponiendo que fueron atacadas la noche anterior.
Banegas lamentó que esas eran las únicas vacas que tenían, “pero quedamos sorprendidos porque ahí había otro ganado, lo más seguro es los animales salieron espantados, porque estaban afuera del potrero y han de haber saltado el cerco cuando las dos vacas estaban siendo atacadas”.
Después de haber conocido del extraño hecho, varios de sus parientes, con armas, salieron a buscar al depredador por unas quebradas y parte del cerro que queda frente a la comunidad, pero todo fue en vano.
Algunos ganaderos trasladaron sus reses a sus casas para evitar que aparezcan muertas.
Algunos ganaderos trasladaron sus reses a sus casas para evitar que aparezcan muertas.
Banegas señaló que, después de lo ocurrido, muchos ganaderos están trasladando a otro lugar el ganado, porque temen que el “asesino” regrese y los siga afectando. De igual manera, temen que, al no quedar animales, la próxima víctima sea una persona. Ahora, los habitantes evitan caminar solos entre la maleza y hasta se acuestan temprano, pues les da miedo andar fuera de la casa en horas de la noche.
“Nosotros nos encerramos temprano porque ahí anda ese animal peligroso”, expresó Benigno Mendoza, capataz de una de las haciendas del lugar.
Advirtió que la gente no se debe confiar, porque en cualquier momento pueden ser víctimas del “comelenguas”.
“No vaya a ser que después solo encuentre las manos y las piernas de una persona, porque ya hemos visto en las labranzas y los potreros, a los cuzucos, conejos, palomas y tacuazines descuartizados”.
El capataz comentó que probablemente el raro animal baja de los cerros durante las noches para acechar a los animales en la parte baja, luego los caza y es ahí cuando al día siguiente solo encuentran sus restos. (Por: Erlin Cruz / Fotos: Mario Fajardo).

Fuente: latribuna.hn

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